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18 de septiembre de 2008

Ecos del jazz

Realmente septiembre siempre ha sido un mes grato para la música, sobre todo para el jazz. Los dos festivales que tenemos en Bogotá se han fajado. Aunque puedo hablar poco al respecto, porque al festival del Teatro Libre solo asistiré para el concierto de cierre con Jacques Loussier y a Jazz al Parque fui el último día únicamente para ver a Erik Trufazz, los comentarios que he escuchado son positivos.

El festival del Libre ya ajusta 20 años y tiene nombre. La impresión grata viene de Jazz al Parque: el domingo había mucho público y según me comentaron, el sábado fue igual. Parece que el Parque de los Novios se les está quedando pequeño a los organizadores… viendo toda esa gente, en su gran mayoría menores de 30 años, recordé las primeras ediciones del festival, cuando se hacía en el anfiteatro del Parque de la Independencia, un espacio muy “íntimo”. “Cómo ha crecido”, pensé y me imagino que las personas de la Gerencia de Música de la Secretaría de Cultura también dirán lo mismo al ver a ese hijo.

El cierre no pudo ser mejor. Erik Trufazz demostró que es uno de los músicos franceses más versátiles que tiene en la actualidad. Además sus compañeros no se quedaron atrás, cada uno demostró sus habilidades, especialmente el teclista Patrick Muller, que abordó ese Fender Rhodes con una agilidad impresionante. Ningún fanático del jazz puede negar que el sonido conjunto de ese cuarteto rememora las exploraciones eléctricas y jazz-rock de Miles Davis.

Realmente fue un concierto inolvidable, pocas palabras por parte del músico y mucha música, mucha entrega. La sensación, luego de la despedida, es que fue poco el tiempo que le dieron a semejante figura del jazz, pero bueno, por lo menos lo pudimos escuchar y tuvimos tiempo de alucinar con su excelente música.

No me quedé hasta el final, para ver el homenaje que Samuel Torres rindió a su tío Eddy Martínez, pero seguramente los que se quedaron gozaron mucho. Ah… en ningún medio de comunicación vi semblanzas de Martínez… ¿qué pasó?

17 de octubre de 2007

James Brown - "Jazz"

Una extraña compilación, de las muchas que se han presentado este año luego de la muerte de James Brown. No es ningún cuento, a Brown le gustaba todo tipo de música y por eso las 12 canciones de este álbum tienen todo el acento jazzero, y por supuesto funkero, del “Padrino”, dentro de las cuales encontramos algunas versiones que nunca vieron la luz y algunas mezclas alternas. Un trabajo muy recomendado no sólo para quienes aman el estilo vocal de James Brown sino para todos aquellos que quieran conocer sus inclinaciones hacia el jazz y, algo que muchos no conocían -por lo menos yo- y es la forma magistral en que interpretaba el órgano Hammond B-3.

I made this music playlist at MyFlashFetish.com.

26 de julio de 2007

Reflexiones e improvisaciones

El jazz en el agridulce blues de la vida
Wynton Marsalis, Carl Vigeland
239 p., Ediciones Paidós, 2002
Wynton Marsalis es uno de los trompetistas de jazz más reputados actualmente, una fama que se ganó a pulso, con mucho esfuerzo y trabajo. En este libro, escrito a dos manos, podemos encontrar la respuesta al por qué Marsalis ha logrado llegar tan alto pues nos ofrece una serie de reflexiones en torno a lo que es la vida de un músico en gira, de los momentos de la composición, de lo profundo que es el vínculo que lo une a su oficio y de cómo, más allá de lo que pueda representar comercialmente, lo que importa es dejar satisfecho al público al que se debe.
El jazz en el agridulce blues de la vida nos muestra aspectos de la última gira realizada por Marsalis y su septeto, en 1994 -antes de que el trompetista conformara la Lincoln Center Jazz Orchestra-, los momentos que comparte con sus compañeros de banda (juegos de baloncesto, comidas en casa de familiares), los encuentros con estudiantes que lo esperan en universidades para clases magistrales, el contacto con el público. Si se le compara con obras similares, como Viajando con los Rolling Stones de Robert Greenfield, este libro puede resultar lento. Y es obvio, ese es su ritmo y así suenan en ocasiones el jazz y el blues, músicas que invitan bastante a reflexionar. Si escuchamos algunas piezas grabadas por Marsalis en esa época, es posible encontrar la relación entre el ritmo de la publicación y su música.
Como coautor del libro encontramos a Carl Vigeland, un periodista que se ha especializado en escribir acerca de música y deportes, con varias publicaciones en su haber, casi todas del mismo corte: acompañar artistas o golfistas -particularmente- en sus giras y narrar lo que ocurre al interior. La verdad, no he leído nada más suyo, pero es bien interesante su estilo, involucrándose de tal forma con el personaje o el grupo, que llega a sentirse como un miembro más y no como un simple observador y anotador de lo sucedido.
El hecho de que el texto de Vigeland y las reflexiones de Marsalis se encuentren mezcladas a lo largo del libro le da todavía más ese carácter jazzístico, en el sentido de la improvisación musical en la que, por momentos, pareciera que cada músico de la banda fuera por su lado pero al final todos confluyen en un mismo punto para darle forma completa a la pieza. No he realizado el experimento de leer aparte las reflexiones de Marsalis y luego las anotaciones de Vigeland -o viceversa- para percibir su sonido, pero igual es una variación que, como en la música, puede ser intentada.
Así es El jazz en el agridulce blues de la vida, y así es la vida también. Una suerte de reflexiones e improvisaciones que siempre van a resultar completando un todo.
“Hay una analogía mejor con el uso del lenguaje. Todo el mundo lo utiliza. Hay maneras de responder a determinadas preguntas, pautas para expresar los pensamientos y demás, pero aun así el intercambio de ideas y sentimientos a través de las palabras entre las personas ocurre gracias a la improvisación. El impacto es mayor cuando un poeta utiliza el lenguaje de manera creativa. El lenguaje, entonces, se convierte en arte. Y deja huella si te tomas el tiempo de comprobarlo” (página 90).

Amy Winehouse

Escuché, o mejor, vi a Amy Winehouse en un canal de vídeos y me gustó su música. Decidí descargar algo por e-mule para evitar comprar un álbum por el simple hecho de que me gustara una canción y encontré cosas muy interesantes. A lo mejor algunos de ustedes ya la conozcan, otros tal vez no y este sea su primer encuentro con ella.
Esta cantante británica ha dado mucho de que hablar en los medios de comunicación de su país, especialmente en los tabloides sensacionalistas gracias a los escándalos en los que se involucraba por sus excesos con el alcohol. Pero bueno, lo que interesa aquí es la parte musical y no lo otro. El estilo vocal de Amy Winehouse ha sido comparado con Billie Holiday, Sara Vaugahn y algunas artistas contemporáneas de soul-jazz como Macy Gray o Lauryn Hill.
En 2003, a los 20 años de edad, publicó su primer trabajo llamado “Frank”, que tuvo buen recibimiento por parte de la crítica gracias a una amalgama de jazz, pop, soul y hip-hop en la que tuvo mucho que ver el productor Salaam Remi. El año pasado sus empresarios decidieron enviarla a rehabilitación por su abuso con el alcohol, pero ella cambió los planes y el tema “Rehab” de su segundo álbum, llegó a los diez primeros lugares en los listados británicos.
Espero que a ustedes les guste también, ahí les dejo algunos botoncitos de muestra.
I made this MySpace Music Player at MyFlashFetish.com.