29 de septiembre de 2006

Joyas del cine

Llega la colección Joyas del cine a Colombia, compuesta por 53 títulos, de los cuales circularán inicialmente doce: Casablanca, El halcón maltés, La soga, Un tranvía llamado deseo, Cantando bajo la lluvia, Lo que el viento se llevó, La quimera del oro, Ladrón de bicicletas, El ciudadano Kane, Cumbres borrascosas, El tercer hombre y A la hora señalada. La primera película de esta serie, Casablanca, dirigida por Michael Curtiz y protagonizada por Humphrey Bogart e Ingrid Bergman, ya está disponible en videotiendas, discotiendas, puestos de revistas y supermercados a un costo de $15.900. Los demás filmes se podrán adquirir quincenalmente. Una oportunidad para tener en casa estos clásicos del cine, en versiones originales subtituladas al español y, lo mejor, a un precio que está al alcance de cualquier bolsillo.

Novela de inmigrantes

La venta del Paraíso
Emilio Ruiz Barrachina
269 pp., Ediciones B.
El periodista español Emilio Ruiz Barrachina presenta su nueva novela, La venta del Paraíso, en la cual nos relata las peripecias de cuatro inmigrantes en España, procedentes de un país llamado Calamarí, “metáfora de cualquier país sudamericano” como dice la contra carátula, tres de ellos (Aura María, Cali y Rayos X) engañados por una agencia de empleos llamada El Paraíso, que les ofrece la oportunidad de trabajar de forma legal en la madre patria, cosa que resulta siendo un engaño en el que caen estos incautos, y el cuarto (El Paisa), que llega a la península huyendo de la violencia.
Todo trascurre bien hasta que encontramos que las regiones de Calamarí tienen nombres como Boyacá, Antioquia, y sus ciudades son Cali, Barranquilla, Barrancabermeja y mencionan que en ese país solo hay una ciudad con metro y es un metro aéreo… esto ya comienza a causar interferencia en la lectura pues ya es más que obvio que Calamarí es Colombia y no un “territorio inventado por el autor”, como dice la contra carátula. Sin embargo al final, este engaño surte efecto pues toda la trama de la novela gira en torno a esta situación: los personajes llegan a España luego de ser engañados, tienen que vivir allá engañando a las autoridades, comienzan a tener relaciones con otras personas que viven del engaño, engañan para sobrevivir y, finalmente, para poder regresar a Calamarí, a lo único que pueden recurrir para hacerlo es al engaño.
Los acontecimientos narrados en La venta del Paraíso tienen mucho tinte real y los personajes son el resumen de muchos compatriotas que han sufrido las duras y las maduras en España, con tal de conseguir algo de dinero para enviar a sus familias y lograr establecerse de forma legal. Por momentos la narración es bastante cortada y recurre a muchos estilos, como presentar algunos diálogos a manera de guión cinematográfico, lo cual puede hacer difícil la concentración. Igualmente hay hechos que parecen acomodados para que la historia no se caiga, como por ejemplo que Aura María consiga entrar al país con una visa de trabajo falsa, engañando a las autoridades migratorias, pero que el cónsul de Calamarí con solo dar un pequeño vistazo al pasaporte de la mujer, se de cuenta de que el permiso no es verdadero. La venta del Paraíso, sin ser un gran relato, intenta mostrar cómo es la vida de esas personas que, de un momento a otro, toman la decisión de ir en busca del edén a un país donde lo único afín es el idioma, una radiografía de una situación que aqueja diariamente a todos los países del tercer mundo.

35 años de Alligator

Alligator Records es el principal sello del blues contemporáneo. Nació luego de que Bruce Iglauer viera en acción al guitarrista Hound Dog Taylor y le propusiera grabar un disco. Iglauer tenía algo de conocimiento del mundo discográfico pues, en ese momento, trabajaba para Delmark, importante casa disquera que prensaba discos de jazz y blues. La historia nos pone hace 35 años en Chicago, con Iglauer grabando el disco de Hound Dog Taylor, poniendo plata de su bolsillo, haciendo él mismo las veces de director, productor, empacador, repartidos, promotor, etc. Hoy en día Iglauer ya no tiene que encargarse de todo, Alligator es un sello con todas las de la ley, con un amplio catálogo reconocido en el mundo del blues. Este álbum doble conmemorativo del aniversario 35 del sello, es un repaso por su historia y los estilos que han sonado en este lapso, reuniendo a sus 35 artistas más importantes con un tema escogido de su trabajo debut. Encontramos nombres como Hound Dog Taylor, Big Walter Horton, Koko Taylor, Albert Collins, Profesor Longhair, Buddy Guy, Johnny Winter, James Cotton, Roy Buchanan, Clarence “Gatemouth” Brown, Charlie Musselwhite, Carey Bell, Luther Allison, Marcia Ball y Roomful of Blues, entre otros, que han hecho historia en el blues y ayudaron a que Alligator se posicionara dentro del listado de los principales sellos del género.
www.alligator.com

25 de septiembre de 2006

Festival de Cine de Bogotá

Del 4 al 12 de octubre -la próxima semana- se llevará a cabo el XXIII Festival de Cine de Bogotá. Corea es el país invitado de honor y llegará a esta fiesta cinematográfica con 13 cintas, dejando ver su amplio trabajo en esta industria.
En los nueve días de Festival se podrán apreciar 18 películas, 10 vídeos, 21 documentales y 13 documentales de arte en competencia, en salas como la Cinemateca Distrital, el Museo de Arte Moderno, la Biblioteca Nacional y el Planetario Distrital.
Además se rendirán dos homenajes: a la Escuela de Cine de San Antonio de los Baños, Cuba, que cumple 20 años, y a la compañía Aries Cinematográfica de Argentina, que llega a 50 años de trayectoria. La empresa argentina traerá nueve películas que estarán en muestra y en la que se incluye La noche de los lápices.
Igualmente, dos películas colombianas y una co-producción se estrenarán en el marco del Festival: Karma, del director Orlando Pardo, Cuando rompen las olas, de Ricardo Gabrielli, y la co-producción colombo-estadounidense Gringo wedding, de Tas Salini.
Si quieren asomarse al mundo, pueden visitar www.bogocine.com, donde encontrarán toda la información acerca de esta nueva versión del Festival.

Romance X

Dirección: Catherine Breillat; Intérpretes Caroline Ducey, Sagamore Stévenin, Francois Berléand, Rocco Siffredi; Género: Drama; Duración: 99 m.; País: Francia; Año: 1999.
Después de casi siete años de su estreno y de haber estado guardada en las bodegas colombianas por causa de la censura, llega a nuestras pantallas esta película de la francesa Catherine Breillat, realizadora que ha causado revuelo tanto en su país con en el resto de Europa por el contenido de sus filmes.
Marie es una joven enamorada de su pareja pero no suficientemente correspondida. Con la intención de que su amante vuelva a desearla, Marie se lanza a la búsqueda del amor físico en brazos de un semental italiano y de un hombre maduro aficionado a la dominación.
Después de ver la película queda un mal sabor. La cinta es aburridora, lenta y, por momentos absurda. Nadie, la verdad, puede creer que una mujer que ya no es deseada por su marido, no se separe en el instante en que lo siente. Ese cuento de que le pone los “cachos” para que la vuelva a desear no convence, especialmente porque Paul -el esposo-, un modelo de ropa, da todas las pistas necesarias para que el espectador sepa que es gay.
Las escenas eróticas no son muy bien realizadas. A lo mejor ahí radica su carácter pornográfico, pues son burdas. Tal vez las únicas composiciones interesantes a lo largo de la película son las secuencias de dominación, jugando muy bien con las posiciones de la protagonista, su compañero de escena y el set. En cuanto a la participación del actor porno Rocco Sifredi, qué se puede decir… je,je… un renombrado semiólogo y analista cinematográfico dijo que el actor había estado incómodo realizando la escena de sexo, pero yo creo que se sintió así en las escenas en las cuales estaba vestido.
El hecho de ver la película siete años después de su estreno, le quita vigencia a la historia. En 1999 sí pudo escandalizar, por algo la censura, pero ahora no. Especialmente después de haber visto esa exploración corporal de Michael Winterbottom en 9 orgasmos, cinta que barre con Romance X y la hace ver con una equis minúscula.

Anita Nair

Anita Nair vive en Bangalore y Mundakotukurussi, estado de Kerala, en la India. Sus libros se han traducido a veinticinco idiomas. En español han sido publicadas sus tres novelas: Un hombre mejor, El vagón de las mujeres y, la más reciente, Las nueve caras del corazón.
Aprovechando su visita Colombia, hablamos un poco respecto a su obra.
Anita, usted escribe acerca de tradiciones en la India. ¿Cuál es el propósito de este trabajo? ¿Preservar las tradiciones de la India o mostrarlas al mundo?
Mis libros tratan de explorar estos aspectos, realmente no presento ni vendo cosas exóticas de mi país a otras culturas. Cuando escribo un libro, lo escribo para mí, soy mi primera lectora. De lo que me he dado cuenta es que presento cosas que son desconocidas para el resto del mundo, incluso hasta para mi propio país. Investigando para mi última novela, me di cuenta de que muy poca gente en India sabe acerca de la danza y mientras más conocía más ganas me daban de escribir acerca de este tema.
¿Cómo fue la transición del oficio de la publicidad al oficio de escritora?
Yo estaba trajabando en publicidad pero ya había publicado dos libros, mi primera colección de cuentos y mi primera novela Un hombre mejor. Yo pensé mucho al renunciar a mi trabajo como publicista, porque cuando conocía a alguien y me preguntaba que hacía, yo respondía “soy escritora” pero si necesitaba un trabajo, decía “soy publicista”. Fue muy difícil para mí manejar estas dos vidas al mismo tiempo, así que decidí dedicarme por completo a la escritura. Los primeros meses fueron duros porque no tenía un trabajo y descubrí que un escritor tiene mucha presión, pues no estaba acostrumbrada a tener tanto tiempo libre ni tampoco a tener el lujo de sentarme y escribir cuando quería. Los primeros meses los encontré difíciles pero ahora veo que es muy difícil considerar el tener un trabajo de tiempo completo nuevamente.
¿Cómo escribe?
Soy muy anticuada: escribo a mano, con una pluma fuente y un cuaderno. Tengo algunos hábitos de los años de publicidad, por ejemplo, solo escribo en horas de trabajo, no soy como otros escritores que se levantan a las cuatro de la madrugada o que escriben en la noche. Yo escribo en las mañanas. Es el mejor momento para mí porque soy una persona muy matutina, en la noche estoy cansada y me gusta ir a dormir temprano, me gusta escribir en las mañanas y ser capaz de estructurar mi escritura de 9 a 12, y en esas tres horas puedo llegar a escribir 2000 ó 3000 palabras, si el día es bueno. En un dìa malo escribo 10. Esto me ha dado disciplina, es mi tiempo para escribir, así que no hago citas con nadie. Lo otro que no hago es trabajar los fines de semana. Esos días los dejo para mi familia y mis cosas personales.
¿Cómo es la investigación?
Lo que he descubierto es que me gusta mucho investigar porque me da una excusa para conocer tópicos de los que, de otra manera, no tendría oportunidad de acceder. Por ejemplo, en el último libro acerca de la danza, o en El vagón de las mujeres tengo un capítulo completo dedicado a la química. Todas estras cosas son maravillosas para mi. Lo que hago es leer mucho acerca del tema, todo lo que pueda, y si esto me exige ir a un lugar y quedarme ahí por un tiempo, lo hago. El comiezo de mis libros es la investigación, porque necesito mucha información así no sepa bien qué voy a hacer con ella.
¿Hay algo de Anita Nair en sus personajes?
Sería deshonesta si dijera que soy distante de mis personajes. Como todo escritor hay partes mías en los personajes. Algunas veces yo me distribuyo en varios personajes. Algunas experiencias en alguno, algunos hábitos en otro. Cada personaje tiene algo de mí.
¿Cómo es su relación con otros escritores de la India?
No tengo mucho conocimiento de otros autores que hayan tenido que ver con universidades o la industria del libro porque yo vengo de la publicidad, no vengo del establecimiento literario. Yo no veo muchos escritores, veo muchos pintores y gente que escribe teatro más que literatos. Vivo en una ciudad llamada Bangalore, donde habitan dos o tres escritores, a los cuáles escasamente veo. La mayoría se concentra en Nueva Delhi y Bombay.

20 de septiembre de 2006

“Colombitis” - Trío Colombita

Llega al mercado “Colombitis”, la tercera producción del Trío Colombita, agrupación que le apuesta a la música tradicional colombiana, a través del tiple, la bandola y la guitarra. Oriol, Sofi y Corita reviven ese sonido con el que se criaron nuestros abuelos y lo ponen en una instancia moderna, para que no pase desapercibido por nosotros. Encontramos en este nuevo álbum versiones de temas de Adolfo Mejía, de Gentil Montaña, igualmente la canción que se ha convertido en himno del trío: “Brisas del pamplonita” de Elías Soto; y por supuesto, composiciones de los integrantes del grupo además de una original de César López. Dentro de este repertorio vale la pena destacar la “Suite Tayrona”, de Sofía Elena Sánchez, en la cual el trío se arriesga -con éxito- a interpretar en el formato de cuerdas de la música andina, ritmos como el chande, la cumbia y el mapalé. El Trío Colombita nos enseña que vale la pena sufrir de colombitis, esa circunstancia especial que sus integrantes describen en el folleto de su nuevo trabajo y que se han encargado de llevar a Francia, Costa Rica y Paraguay. Ojalá todos en Colombia lleguemos algún día a padecerla. www.colombita.com

19 de septiembre de 2006

Angus, el primer guerrero

Orlando Paes Filho
Traducción de Tina Parcero
420 p., Planeta
Las historias de caballería siempre apasionan a los lectores, las novelas de aventura igualmente. Llega a nuestras manos la edición en español del primer libro de la saga de Angus, escrita por el brasilero Orlando Paes Filho, con una mezcla de historia medieval y ficción, con todos los elementos de un relato de la época: un héroe con una misión definida, un objeto preciado elaborado por manos mágicas, un guía filosófico, un malvado antagonista –en este caso dos-, varios compañeros de lucha, una mujer enamorada y, sobre todo, muchas aventuras.
El primer guerrero cuenta la historia de Angus, nacido en el año 849 d.C., hijo de madre escocesa y padre vikingo. Él se convertirá en el primer guerrero del clan MacLachlan, encargado de custodiar la espada Gato Cerriden, instrumento con el cual lucharan por la justicia y la verdad a lo largo de los siglos. Siendo instruído por su padre Seawulf, guerrero noble amante de la justicia, Angus parte junto con éste a una larga aventura cuyo objetivo principal es la conquista de la isla de Bretaña, bajo el mando de Ivar y Halfdan, dos hermanos vikingos que acabaran con la vida de Seawulf, convirtiéndose de esta manera en los mayores enemigos de Angus, cuyo objetivo será vengar la muerte de su padre, teniendo como valor agregado la liberación de Bretaña y la amistad de varios reyes.
Orlando Paes recrea esta aventura épica en un contexto histórico concreto, la Alta Edad Media, periodo en el cual las islas británicas pasaron por un proceso de barbarización y posterior retorno al cristianismo luego de haber sido parte del Imperio Romano. El brasilero lleva más de 20 años investigando todo lo referente a la Edad Media pues, desde que era muy joven, este tema le apasiona gracias a su intensa lectura de las novelas de caballería.
El primer guerrero está escrito en un lenguaje moderno. A pesar de centrarse en ese ambiente medieval específico, no emplea ninguna palabra antigua, a excepción de los nombres de las ciudades y villas por las cuales van pasando sus protagonistas. El libro tiene la misión de entretener, con sus frases claras y exactas, y por lo tanto es un buen instrumento para que niños y jóvenes, el público hacia quien va dirigido, tengan un primer acercamiento con la lectura que, seguramente, no será una batalla como las que se narran a lo largo de sus páginas.

15 de septiembre de 2006

El pintor de batallas

Arturo Pérez-Reverte
301 p., Alfaguara
Nuevamente tengo en mis manos una novela de Arturo Pérez-Reverte: El pintor de batallas. Un título muy sugestivo, que pone a pensar en la saga del capitán Alatriste, en sus relatos de intriga y también en su anterior novela, la desafortunada Cabo Trafalgar. Con solo ver la portada y leer las cuatro palabras con las que el escritor español decidió bautizar su obra, viene a la imaginación algún tipo de acción de época, de esas aventuras de capa y espada muy al estilo de su famoso personaje o de las historias del gran Alejandro Dumas. Sin embargo, la sorpresa es enorme cuando leemos que el tiempo es actual y que los protagonistas son un fotógrafo de guerra retirado que se dedica a la pintura, un ex combatiente croata que viene a cobrar venganza y una mujer fallecida una década atrás.
Faulques es el fotógrafo, quien luego de más de treinta años de oficio, decide retirarse a un pueblo en la costa española para pintar, en una torre de vigía, un mural que aglutine todas las batallas de las cuales ha tenido noticia, bien sea porque ha leído sobre ellas, porque vio sus imágenes en algún museo o porque fue su testigo. Markovic es el ex soldado, cuya imagen, captada por Faulques, llamó la atención de muchos medios de comunicación, fue portada de diferentes revistas y llevó al reportero gráfico a ganar importantes premios. Debido a esta fotografía, Markovic fue reconocido por sus enemigos y sometido a diversos vejámenes. Ahora quiere revancha. Olvido, finalmente, es la amante de Faulques, fallecida a causa de una mina en Croacia. Contrario a su nombre, la mujer permanece muy presente en los recuerdos del fotógrafo, en los que traza a cada momento, con su manera de pensar, las líneas por las cuales la pareja recorrió su vida.
El pintor de batallas es una novela de guerra, narrada sin dejar a un lado detalles mínimos de cada imagen y característica de cada personaje que se nos describe, como la de los prisioneros africanos abandonados en las orillas de los ríos, atados de pies y manos, para ser comidos por los cocodrilos o la frialdad del francotirador serbio que explica cómo elegir a una víctima. Al avanzar en sus páginas y al hallar las preguntas que el ex soldado le formula al ex fotógrafo, comenzamos como lectores a meditar si fotógrafos y periodistas pueden tomar partido en una guerra para, por ejemplo, salvar la vida de un condenado a muerte en el momento en que su verdugo tiene el fusil cargado, apuntándole al corazón.
Esta obra de Pérez-Reverte quiere hacernos reflexionar en torno al papel que juegan los corresponsales de guerra y también nos lleva a pensar hasta qué punto un conflicto se convierte en un espacio en el cual todos sus actores representan un personaje en torno a una cámara, bien de fotografía o bien de video, como si estuvieran dentro de una pieza teatral o posando para una pintura.

14 de septiembre de 2006

Viajando con los Rolling Stones

Robert Greenfield
Prólogo de Diego A. Manrique
Traducción de José Manuel Álvarez Flórez
343 p., Anagrama
Luego de la desastrosa gira de 1969, tres años después los Rolling Stones regresaron a los Estados Unidos para una serie de conciertos que les tomaría alrededor de dos meses. El periodista Robert Greenfield se adentró en la intimidad de lo que fue el recorrido por la unión americana como soporte del álbum Exile on Main Street (que para un amplio sector de la crítica musical es el mejor de los Stones) y narra, a manera de crónica, lo que fue llamado el acontecimiento musical de los años setenta.
El viaje comienza en la última semana de mayo, cuando los Stones llegan a Los Ángeles para el primer concierto de esta gira, y finaliza en Nueva York con la celebración del cumpleaños treinta de Mick Jagger. Son entonces 60 días en los cuales se da cabal cumplimiento a la principal máxima de la época: sexo, drogas y rock’n’roll, frase que tenía en los Rolling Stones a sus principales exponentes tras las muertes de Jimi Hendrix, Janis Joplin y Jim Morrison.
Asistimos, de la pluma de Greenfield, a los pormenores de este tour, con toda la euforia del comienzo, la alegría del retorno a los Estados Unidos a pesar de las amenazas contra la vida de Jagger. El líder de los Stones tuvo que viajar armado con dos pistolas calibre treinta y ocho largo pues su cabeza era el preciado botín que, afortunadamente para el mundo del rock, nunca fue cobrado aunque fueron múltiples los intentos por hacerlo; pasando por las diferencias entre algunos integrantes del equipo de producción, sus enfrentamientos y un encarcelamiento de los músicos antes de llegar a Boston, todo producido por la enorme presión que tenían los artistas y por la sucesión de inconvenientes de última hora; hasta la grabación de una mini película porno – estelarizada por un par de groupies y roadies – en la parte de atrás del avión de los Rolling en su vuelo hacia Nueva York.
Greenfield nos conduce en este viaje con un lenguaje natural, a pesar de que en algunos momentos la traducción puede llegar a hacer interferencia, sin caer en el chisme o en el amarillismo. Se nota, aquí, que la única lengua larga es la del símbolo de los Stones. Un viaje placentero por la vida de uno de los grandes grupos de la historia del rock, del cual Truman Capote dijo –precisamente en 1972 – que no duraría más de tres años, cosa que se dice cada vez que Jagger, Richards y demás emprenden una gira: que será la última. Afortunadamente estos británicos han rodado por más de cuarenta años y bien vale la pena conocer este libro del que Mick Jagger dijo cuando apareció por primera vez: “me arrepiento de haber permitido que lo publicaran”.

13 de septiembre de 2006

“Mira la que viene” - Rita y sus manos

Al principio se puede pensar que se trata de un disco de Sidestepper, pues tiene ese toque latino electrónico que ha caracterizado a la banda de Richard Blair e Iván Benavides. Salto al siguiente track y me encuentro con un bajo muy parecido a una canción de Aterciopelados. Más adelante me encuentro con rastros de house y funk, con sonidos que me hacen evocar a Gustavo Cerati… A pesar de ser un reflejo de sus influencias musicales, el primer trabajo de la banda bogotana Rita y sus manos se muestra consistente, bien interpretado, con cada pieza engranando bien dentro de todo ese sistema sonoro. Si nos tocara leer las manos de los integrantes de esta agrupación, creo que podríamos adivinar un futuro bastante interesante y promisorio. Esa mezcla de cumbia, funk y pop es un trago agradable de digerir y no cansa los oídos, como suele ocurrir con algunas producciones similares. Lo que viene ahora es consolidar un sonido propio, pero una vez la banda lo consiga, lo más probable es que las manos se levanten en señal de victoria.

11 de septiembre de 2006

Matar a un ruiseñor

Harper Lee
Traducción de Baldomero Porta
410 p., Ediciones B.
La primera y única novela de la escritora norteamericana Harper Lee llega al español en una colección dedicada al cine y la literatura. Grandes películas, grandes novelas se titula esta edición, en la cual destacan otras obras como El exorcista, Drácula o De aquí a la eternidad. En Matar a un ruiseñor, extenso pero entretenido relato merecedor del premio Pulitzer en 1961, Jean Louise Finch recuerda algunos acontecimientos de su infancia en Maycomb, un pequeño pueblo al sur de los Estados Unidos, todos ellos alrededor de un hecho casi sin precedentes en la historia de esa población: la defensa por parte de un abogado blanco – Atticus, padre de la narradora – de un joven negro acusado de violar a una mujer blanca. La narración de los hechos es ágil, con un lenguaje bastante coloquial y muy preciso, son las palabras y los pensamientos de una niña de nueve años recordando y criticando las diferentes manifestaciones socioculturales de una población con prejuicios raciales y con muchos temores por cosas que vayan a cambiar su forma de vivir. Nos cuenta la pequeña protagonista como se entretejen las relaciones entre vecinos, sean amigos o enemigos, y todos los pormenores de un proceso judicial que no termina de la mejor manera. En 1962 el director Robert Mulligan llevó al cine esta novela en una película que sorprende al espectador por su hermosa fotografía en blanco y negro, y por las memorables actuaciones de Mary Badham y Gregory Peckm quien obtuvo el premio Oscar a mejor actor, siendo el único en toda su carrera. Igualmente la cinta ganó el premio a mejor guión adaptado. Tanto en la novela como en el filme, se descubre que la historia es un homenaje a esos hombres que, como Atticus Finch, son hechos de una sola pieza y son buenos padres, buenos trabajadores y, más que eso, excelentes seres humanos. Acerca de esta coherencia nos habla la pequeña Scout –como se le dice cariñosamente a Jean Louise – que ya con ojos de grande reconoce todo el valor que en ese entonces tuvo su padre. Matar a un ruiseñor es una hermosa lección de humanidad, una obra que abre los ojos para continuar en la búsqueda de un utópico futuro en el cual la justicia social y la paz sean pan de cada día.

“La cara del gato” - Conmoción Orquesta

“La Conmoción sí que sabe cómo calentar la rumba”, dice una de las frases del tema Conmoción, que abre el álbum debut de esta banda bogotana de salsa, considerada como una de las mejores exponentes de este género en la capital. Mucho ritmo, mucho sabor podemos apreciar en este trabajo, producto del tesón de unos muchachos que en la fría Bogotá encontraron en el calor de la salsa, la manera de expresar su visión del mundo. Al escuchar este disco es notoria la influencia de la salsa cubana, con aquellos grandes exponentes como Los Van Van o NG La Banda, así como de la salsa clásica, de esa de azotar baldosa. Dentro de los once temas que componen esta producción, se destacan Conmoción, Sólo palabras, por su fuerza, Ahora sí, que nos hace un recorrido por la bossa nova, el latin jazz, la timba y el son; Sabor, porque hace honor a su nombre, y la versión boogaloo del clásico I got you (I feel good) de James Brown. Ya no hay que esperar más, la Conmoción está aquí con toda su rumba.

www.laconmocion.com, jrodvil@yahoo.com

4 de septiembre de 2006

“Llegó la banda” - Puerto Candelaria

Algo ya recurrente en la nueva música colombiana, es la fusión de nuestros ritmos tradicionales con géneros como el jazz, el rock, el funk y otros. Esto, naturalmente, no nos aburre a los melómanos pues cada experimento, cada nueva exploración sonora, puede llegar a sorprender. Llegó la banda es la segunda producción de Puerto Candelaria, de Medellín, que se ha caracterizado por ofrecer este tipo de mezcla musical de buena factura. Juan Diego Valencia y su combo han logrado en este nuevo trabajo poner en un punto bastante alto esa amalgama de jazz con porros y otros ritmos de las costas, herencia de Lucho Bermúdez y Pacho Galán, cuyas bandas se asemejaron en su formación y su sonido a las de Benny Goodman o Glen Miller, pero interpretando cumbias y porros en una suerte de jazz colombiano. Este disco es una apreciación de lo que es Colombia: un pueblo con muchas historias para contar. La puesta en escena durante su lanzamiento así lo demostró. www.puertocandelaria.com
Publicado en: Lunes 4 de septiembre de 2006 — http://cronopiosdiariovirtual.blogspot.com/